Briconsejo: cómo crear tu propio país
Durante la Segunda Guerra Mundial, los alemanes intentaron bloquear o dificultar todo lo posible el abastecimiento de la ciudad de Londres a través del río Támesis, para ello concentraron sus esfuerzos sobre el estuario del río. Durante los primeros meses hundieron más de cien embarcaciones mercantes y militares. Finalmente, el arquitecto civil Guy Anson Maunsell encontró la solución para terminar con los ataques alemanes: consistía en construir cuatro fuertes sobre el agua. En medio del mar.
Estos fuertes estaban constituidos por dos columnas de concreto reforzado de ocho metros de diámetro. En su interior contaban con siete pisos habitables para las 120 personas que podían llegar a albergar, además de depósitos para municiones, combustible y víveres. En la parte superior tenían una fortificación de acero, el centro de control, con radares y sistemas de comunicaciones, más cuatro torretas de defensa.

Estos fuertes eran flotantes, al menos por un tiempo. Por debajo de las columnas había un casco vacío que los dotaba de esta capacidad. Fueron remolcados por el río Támesis hasta unos kilómetros de la costa británica. Allí fueron hundidos. El casco base fue inundado, compartimiento por compartimiento hasta que los fuertes tocaron las arenas del fondo del mar. Debido al éxito inicial, posteriormente se construyeron otros fuertes, pero con capacidad para albergar hasta doscientas sesenta y cinco personas.
Estos bunkers flotantes defendieron la entrada el río Támesis con gran éxito duramte la guerra: derribaron veintidós aviones, hicieron estallar veinticinco bombas aéreas y detuvieron un ataque por submarino. Al finalizar la misma, fueron gradualmente abandonados y olvidados.
Hacia 1966, un pescador llamado Roy Bates y su mujer, Joan, descubrieron uno de estos fuertes, denominado Roughs Tower. Por aquella época proliferaban las radios piratas, que emitían desde los límites de la legalidad. Ambos pensaron que sería un lugar perfecto para instalar una y fundaron Radio Stuch, pero no duraron mucho. La radio fue cerrada por transmisión ilegal. En su defensa Roy Bates argumentó que se encontraban en territorio internacional y no bajo jurisdicción británica. La sentencia reconocía este hecho pero argumentaba que las emisiones iban dirigidas a Inglaterra.
Con la sentencia judicial en la mano, que reconocía que Roughs Tower estaba fuera de la soberanía británica, Roy Bates se puso en contacto con diversos abogados para ver si la nueva idea que había tenido era posible: proclamaría la soberanía de Roughs Tower, al margen del estado Ingles.
Una mañana, cuando sus abogados confirmaron que lo que pretedían hacer era legalmente posible, Roy, su mujer y su hijo prepararon la pintura, salieron a cubierta y escribieron en el fuerte una palabra que transformaría su idea en una realidad: Sealand. A partir de entonces el antiguo fuerte entraría en un limbo legal del que aún no ha salido.


Hacia 1968, la nueva nación comenzó a materializarse: se imprimieron las primeras estampillas postales del principado, se creó un escudo, se acuñaron los primeros Dólares Sealandeses (moneda oficial del principado) y se abrieron embajadas no reconocidas por varios países de Europa. Hacia 1975 se publicó la Constitución de Sealand, compuesta por 7 artículos y los ciudadanos que habían jurado fidelidad al nuevo estado habían crecido considerablemente.

Desde 1975, Sealand ha vivido acontecimientos propios de una gran nación: una guerra civil, un intento de golpe de estado y el establecimiento de un gobierno republicano en el exilio, dirigido por un tal Achenbach. Aunque ninguna nación lo reconoce como estado, todos reconocen que existe un vacio legal inmenso entorno a Sealand y que aquellas personas que vivan allí están exentas de pagar impuestos y son consideradas como extranjeras. Sealand emite sus propios visados y pasaportes y son muchos los ciudadanos europeos que actualmente los usan.
Sitio oficial de Sealand
Documentos relacionados con Sealand

Visto en la Revista Axxon







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